Caminamos sobre arena hasta encotrar,
La hoguera perfecta junto al mar,
Tus palabras crepitaron al purgar,
Todo aquello que al fuego decidiste arrojar.
Los chiquillos dieron vueltas una y otra vez,
Todos frente a las llamas, nada que perder.
Cruzamos el tunel de la estacion,
A nuestra derecha el espigon.
Los pies descalzos al andar,
Abrazamos el riesgo de confiar.
Valioso gesto, poderoso.